
Llovía. Solamente las farolas, eran testigos de nuestro transcurrir, Abrazados, …
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Llovía.
Solamente las farolas, eran testigos de nuestro transcurrir,
Abrazados, ebrios de amor.
Sorteando algunos charcos, hundiendo los pies en otros,
calles empapadas por una lluvia que, protectora,
obligaba a las alcahuetas a permanecer en casa,
dando amparo a los enamorados, y trabajo a los taxis.
La noche, con su aterciopelado manto de nubes, ocultaba
las estrellas, oscureciendo aun mas el paisaje de la fría ciudad.
mano con mano, cuerpo con cuerpo, un paso tras otro….
Era difícil caminar por las aceras sin refugiarnos en los portales,
buscando la oscuridad para vernos con los dedos, y sentirnos, y besarnos.
Enamorados, enloquecidos, desvergonzados, fugitivos, despreocupados,
asustados, impacientes, adolescentes que pasan de los 40…..
Y así, casi sin darnos cuenta, entre risas y te quieros, llegar a la puerta,
La puerta del paraiso, todo el amor del mundo para nosotros,
Nuestra primera noche juntos, la puerta del valle perdido….
la puerta de un hotel.
La sensación de cerrarse la puerta detrás nuestro, la sensación de aislamiento…
Tu mi isla, yo tu naufrago, agotado de nadar en los mares de tus ojos,
Buscando el descanso en tu regazo,
oteando el horizonte tras las montañas de tus pechos,
explorando los paisajes que tu cuerpo me ofrecía,
y sintiéndome como un dios, que ya ha vivido todo…
o como un niño, ansioso por conocer nuevas experiencias….
o sencillamente, como un hombre…
abrazando a la mujer mas hermosa del mundo…
Solos, un hombre, y una mujer….
Y una habitación de hotel….
Y la lluvia, repicando en la ventana.
Solamente las farolas, eran testigos de nuestro transcurrir,
Abrazados, ebrios de amor.
Sorteando algunos charcos, hundiendo los pies en otros,
calles empapadas por una lluvia que, protectora,
obligaba a las alcahuetas a permanecer en casa,
dando amparo a los enamorados, y trabajo a los taxis.
La noche, con su aterciopelado manto de nubes, ocultaba
las estrellas, oscureciendo aun mas el paisaje de la fría ciudad.
mano con mano, cuerpo con cuerpo, un paso tras otro….
Era difícil caminar por las aceras sin refugiarnos en los portales,
buscando la oscuridad para vernos con los dedos, y sentirnos, y besarnos.
Enamorados, enloquecidos, desvergonzados, fugitivos, despreocupados,
asustados, impacientes, adolescentes que pasan de los 40…..
Y así, casi sin darnos cuenta, entre risas y te quieros, llegar a la puerta,
La puerta del paraiso, todo el amor del mundo para nosotros,
Nuestra primera noche juntos, la puerta del valle perdido….
la puerta de un hotel.
La sensación de cerrarse la puerta detrás nuestro, la sensación de aislamiento…
Tu mi isla, yo tu naufrago, agotado de nadar en los mares de tus ojos,
Buscando el descanso en tu regazo,
oteando el horizonte tras las montañas de tus pechos,
explorando los paisajes que tu cuerpo me ofrecía,
y sintiéndome como un dios, que ya ha vivido todo…
o como un niño, ansioso por conocer nuevas experiencias….
o sencillamente, como un hombre…
abrazando a la mujer mas hermosa del mundo…
Solos, un hombre, y una mujer….
Y una habitación de hotel….
Y la lluvia, repicando en la ventana.
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